El buceo es una actividad apasionante que “engancha”, hasta tal punto, que algunos decidimos hacer de ella nuestra profesión. Sin embargo, nuestro ambiente de trabajo o de recreo, dista mucho de una oficina o un gimnasio y trabajamos o practicamos nuestra actividad en un ambiente hostil al cuerpo humano, lo que puede provocar incidentes y accidentes que pueden llegar a ser mortales.

El principal problema es que no podemos respirar bajo el agua. Si, ya se que es obvio, pero si lo comparamos con cualquier otra actividad, como por ejemplo el montañismo, si se tiene un accidente, se puede respirar hasta recibir ayuda. En buceo esto no ocurre, y dependemos de un equipo que nos permita respirar bajo el agua. Además, tenemos el riesgo de enfermedades relacionadas con respirar aire a mayor presión de la atmosférica, como por ejemplo, sobreexpansión pulmonar o enfermedad descompresiva.

A pesar de todo esto, el buceo es una de las actividades con menor riesgo según las estadisticas. Hay diversas fuentes estadísticas pero como ejemplo usaremos las de USA.

Por cada 100.000 practicantes de una actividad, en buceo mueren anualmente 3, en boxeo 45, en montañismo recreativo 6, en montañismo profesional o de alta montaña 598, y en conducir un coche 16. Como decimos los buceadores, “tienes más riesgo cogiendo el coche para ir a bucear que buceando”.

Estas estadísticas pueden inducir a cierta relajación por parte de los buceadores y esto puede ser peligroso.

¿Qué debemos hacer para seguir en el lado bueno (vivos) de las estadísticas?

accidentes en buceo

Reconocimiento médico

Según el informe de DAN (Diver Alert Network) las tres causas principales de muerte en el buceo son:

  • Enfermedades o problemas médicos pre-existentes en los buceadores
  • Mal control de flotabilidad
  • Ascenso rápido o movimiento violento del agua

En los últimos años muchos de los accidentes mortales en buceo han estado relacionados con problemas médicos pre-existentes, dando como resultado paros cardíacos durante el buceo. Una buena idea (y obligación legal en España) es hacerse una revisión médica por un profesional de la medicina hiperbárica cada año, sobre todo si pasas de los 40. En España es obligatorio cada 2 años.

Las otras dos causas, el mal control de flotabilidad o ascenso rápido, se pueden asociar a la formación deficiente o la pérdida de conocimientos y habilidades después de un tiempo sin practicar el buceo. Es muy importante una buena formación. Pero tan importante como una buena formación, es seguir formándose cada cierto tiempo o al menos practicar la actividad con frecuencia.

En la formación inicial, un buceador debe salir certificado con un buen control de flotabilidad, un buen control de vaciado de máscara para evitar el pánico en caso que entre agua en la máscara y un buen control de las vías aéreas, es decir, ser capaces de respirar a través del regulador aunque entre un poco de agua (por una boquilla en mal estado, una membrana o válvulas de exhaustación rotas).

En el caso de la máscara, en mis cursos de buceo en cuevas hay que nadar con los ojos cerrados y sin máscara un tiempo mínimo de 5 minutos antes de entrar en ambiente bajo techo. Me he encontrado buceadores con bastantes inmersiones, que cuando les dices de quitarse la máscara te miran perplejos y te dicen que la máscara no se la han quitado desde que hicieron su curso inicial hace años, y se ponen muy nerviosos cuando se la tienen que quitar. Este, es un claro ejemplo de lo que llamamos educación continua, que implica practicar ejercicios básicos de vez en cuando, pero la realidad, es que nadie lo hace. Al final solo practicas la parte divertida que es bucear y el resultado, es que cada vez aumentamos más el riesgo de estar en el lado malo de la estadística (muerto). Es por eso, que hacer un curso de buceo una vez al año, te pone en “modo alumno” y te obliga a practicar ejercicios en un ambiente controlado y a tener la disciplina que no tienes para hacerlos por ti mismo.

Ejercicio máscara

Ejercicio máscara

Yo llevo más de 35 años practicando buceo, y cada año hago un curso de formación para ponerme en “modo alumno” para mejorar y sobre todo practicar cosas que de otro modo no tengo tiempo o ganas de hacer.

En cuanto al control de las vías aéreas, he tenido la mala experiencia de asistir en un rescate real recientemente de un buceador con experiencia, pero que hacía un año que no buceaba. Estaba a 15 metros de profundidad y de repente pide aire al compañero. Este, muy rápidamente, le proporciona su regulador (llevaba configuración hogartiana) pero la víctima no respiraba y entró en pánico queriendo subir. El compañero le sujetó para ralentizar el ascenso y en ese momento llegué yo para ayudar. A mitad del ascenso, el buceador ya estaba inconsciente. En superficie la víctima seguía inconsciente y cianótico, indicaciones de que no había recibido oxígeno por un tiempo. Mientras lo llevábamos al barco, le proporcione insuflaciones y en unos 5 minutos recuperó la consciencia. Al final todo quedó en un susto. Después al comentarlo con la víctima, el problema fue, que tragó agua, y esto le provocó un espasmo de la glotis que le impedía respirar aunque tenia más de 100 bares en la botella y por tanto el regulador del compañero no servía de nada. Para evitar esta situación, hay que practicar
durante los cursos, ejercicios de respiración con reguladores en los que entre agua y controlar esa situación. Esto posiblemente, hubiera evitado el problema.

En IANTD creemos, que en los cursos, se debe recrear una situación de control de estrés de forma controlada por el instructor, de manera que el alumno sea capaz de dominar las situaciones que se puede encontrar en sus buceos una vez certificado.

Por ejemplo, un ejercicio del curso de RESCUE DIVER de IANTD, consiste en respirar durante dos minutos de cada una de tres botellas separadas unos 8 o 9 metros y nadar entre las botellas sin respirar exhalando ligeramente. Una de las botellas no tiene junta, la otra produce flujo contínuo incontrolable y la tercera no tiene membrana de exhaustación haciendo que entre agua al ir a respirar. El buceador no sabe qué botellas tienen cada problema. El dominio de este ejercicio, asegura que ante una entrada de agua inesperada, como en el caso del accidente comentado, el buceador tiene más probabilidades de reaccionar correctamente evitando ese espasmo de la glotis.

La mayoría de las causas de accidentes, como causas médicas pre-existentes, fallos de equipo, una formación deficiente o no practicar lo suficiente, se pueden asociar al error humano.

En el caso de causas médicas pre-existentes, no hacer una revisión médica frecuente que podría detectar un potencial problema médico lo podríamos considerar un error humano.

En cuanto a problemas relacionados con el equipo, no mantener o inspeccionar el equipo adecuadamente también lo podríamos catalogar de error humano. Por ejemplo, en las estadísticas de muertes con recicladores (rebreathers), en dos de cada tres muertes la víctima buceó, sabiendo que el equipo no estaba en perfectas condiciones o ignoró alarmas del sistema y siguió buceando. Es obvio, que no podemos achacar estas muertes al fallo del equipo, en todo caso fue el promotor inicial del accidente, pero se podría haber evitado, abortando el buceo al detectar los problemas menores del equipo. Solo en muy pocos casos, el fallo del equipo no se detecta realizando los controles pre-inmersión y mantenimiento adecuados, siendo la causa principal del accidente no atribuible al error humano.

Por último, la formación deficiente no debería ser atribuible como error humano, ya que al inicio, un alumno, no sabe si su formación es buena o no. En todo caso, sería error humano del instructor.

Lo primero que debemos definir es ¿qué es una formación deficiente?

En muchos foros y redes sociales, “expertos” claman que la formación actual es muy mala y que los instructores son muy malos. Bueno, si esto fuera así,  tendríamos una tasa de incidentes mayor que antes (cuando se supone que se hacían mejor los cursos) y no es así. La realidad es que las agencias de buceo, y los instructores, han hecho un buen trabajo en establecer los programas y formación mínimos para la práctica del buceo recreativo. Algunos instructores con pocos escrúpulos, tienden a formar rápidamente por cuestiones ecónomicas (mayor beneficio), pero la realidad es que la mayoría de los instructores desean hacer un buen trabajo, y están en esta profesión por pasión por el buceo más que por ganar mucho dinero con poco trabajo, que en esta profesión ya sabemos que no existe.

Sin embargo, muchos alumnos/clientes, vienen a bucear con la idea de hacer un curso rápido porque no tienen más tiempo, ya que desean hacer muchas actividades o compromisos familiares durante sus vacaciones, y esto induce a los centros de buceo y por tanto a los instructores a comprimir los cursos al máximo en 3 o 4 días de formación.

¿Se puede hacer un buen curso de buceo en 3 o 4 días? En mi experiencia, la respuesta es, sí. Pero depende de tres factores importantes, primero que las instalaciones y la logística del curso sea adecuada. Si tienes 3 o 4 días y los desplazamientos para las prácticas son largos, se pierde mucho tiempo útil de curso y por tanto el curso pierde calidad. En segundo lugar, la experiencia del instructor. Un instructor con experiencia sabe adaptar el curso a los alumnos para lograr el máximo aprovechamiento del tiempo de clase, tanto teórica como práctica. Y por último, y el más importante, el nivel del alumno. Si el alumno tiene muy buena motivación y buena acuaticidad (se encuentra cómodo en el agua), y se cumplen las dos primeras condiciones, se puede dar un buen curso en 3 o 4 días, pero no todos los alumnos pueden llegar a recibir la certificación en este curso “express” y eso es algo que nosotros en IANTD tenemos muy en cuenta. De hecho, en todos los cursos comenzamos diciendo “la formación se paga, la certificación se gana”, como un recordatorio al alumno que la obtención de la certificación, dependerá mucho de sí mismo y su dedicación al curso.

Por ejemplo, ¿cuántos alumnos han llegado el primer día de curso y no se han leído el manual que se les ha dado con dos semanas de antelación? Esto es muy habitual.

¿Cuántos alumnos, reniegan cuando les haces vaciar la máscara otra vez, si ya les ha salido bien antes?.

En definitiva, la calidad de formación esta comprometida por las prácticas de la industria del buceo (incluyendo a los instructores) pero sobretodo, por el tipo de alumno que se acerca al buceo. Sí, es cierto que sería responsabilidad de los centros de buceo educar a estos alumnos y explicarles que el curso lo podemos
compactar en 3 días, pero que es probable, que no lo aprueben y sobretodo, no certificar a alumnos con una habilidad marginal en ejercicios de seguridad. Pero aquí influyen las presiones de contentar al cliente, al dueño del centro de buceo, no tener “malos rollos”, lo que hace que algunos instructores cedan y aprueben a los alumnos con habilidades muy justas. Como consecuencia, estos alumnos si no bucean de forma contínua, solo ocasionalmente, una o dos veces al año (la mayoría), perderán las habilidades básicas en poco tiempo (lo que no es culpa del instructor, es como funciona nuestro cerebro) y nos encontramos alumnos que no saben montar el equipo, y ya no digamos un control de flotabilidad mínimamente digno.

Todo lo mencionado, en conjunto, contribuye a estar más cerca del accidente, aunque no se refleje en las estadísticas.

El error humano es probablemente el factor que más contribuye a los accidentes de buceo. A este factor humano se le presta atención especial en actividades de alto riesgo, como vuelo en aviones comerciales o militares, programas de astronautas y recientemente en otras áreas como por ejemplo, la cirugía. Es, por tanto, muy importante, que nosotros los buceadores, prestemos especial atención a aquellos factores que nos predisponen a cometer errores que en el ambiente de buceo pueden ser de consecuencias fatales.

Lo primero que tenemos que admitir, es que los humanos cometemos errores. Y los vamos a seguir cometiendo. Una vez admitido, tendremos que ver porque los cometemos y que podemos hacer para que no se produzcan, o si se producen, que sean de escasas consecuencias.

Un primer paso, es determinar como funciona nuestro cerebro a la hora de tomar decisiones. El cerebro responde a estímulos tomando decisiones, y lo hace usando dos sistemas (estos sistemas no existen físicamente, es una forma de hablar que nos permite entender mejor como funciona el cerebro). El sistema 1, opera rápida y automaticamente con poco o ningún esfuerzo y sin sensación de control voluntario. El sistema 2, ostenta la atención de actividades mentales que requieren un esfuerzo. Esta estrategia es útil para reservar recursos, ya que en la mayoría de actividades cotidianas el sistema 1 es suficiente y el sistema 2 descansa, solo actúa cuando el sistema 1 no puede tomar una decision y require ayuda del sistema 2.

Por ejemplo, el sistema 1 es el que responde si nos preguntan cuánto son 2+2, o cuando conducimos en una autovía sin tráfico. El sistema 2, actúa cuando nos preguntan 32 x 27 ya que el cálculo requiere un esfuerzo considerable o actúa cuando hay mucho tráfico en la carretera o cuando tenemos que aparcar en un sitio estrecho. El sistema 2 también está a cargo del control social. Si fuera por el sistema 1, diríamos lo primero que nos pasara por la cabeza sin tener en cuenta las convenciones sociales; es el sistema 2, el que nos obliga a ser educados y corteses, y a vestirnos adecuadamente a la ocasion social que sea, (por ejemplo, el sistema 1 te diria que fueses en chandal a una boda porque es muy cómodo) y es el sistema 2 el que te obliga a ponerte un traje.

Este es un sistema que funciona bastante bien y nos ha mantenido vivos desde hace milenios, pero a veces se producen problemas o conflictos. Nuestro cerebro tiene una capacidad de atención limitada, por tanto, cuando el sistema 2 está ocupado o cansado puede acceder a soluciones planteadas por el sistema 1 sin las
debidas comprobaciones.

Todos hemos ido en coche y el conductor al complicarse el tráfico o ante maniobras complicadas ha dejado de hablar y participar en la conversación. Esto se debe a que la atención (limitada) del conductor se enfoca en la conducción y no en la conversación, es más importante evitar un accidente que hablar o opinar. Si pensamos en la capacidad de atención como un recipiente de un determinado tamaño, este se llena no solo con tareas, sino también con emociones. Eso justifica que una persona alterada por conflictos emocionales parece abstraida y no puede realizar tareas complejas con la misma habilidad que cuando no esta afectada emocionalmente. En buceo, estar enfadado, con ansiedad, tener miedo, estar triste, etc…puede alterar nuestra capacidad de atención y puede provocar problemas más graves.

El sistema 1 no puede evitar ofrecer soluciones al sistema 2 y no siempre dispone de los recursos y la capacidad para evaluar correctamente la situación. Por ejemplo, si miramos estas dos líneas

ilusión óptica sobre tamaño

¿Cúal dirías que es más larga?

Efectivamente, la segunda línea parece más larga, pero casi todos nos sabemos este truco de niños, y el sistema 2 reconoce el truco, por lo que respondemos que son iguales. Pero….. ¿las vemos iguales? No, el sistema 1 sigue viéndolas distintas, y sigue insistiendo al sistema 2 que son distintas. Por tanto, cuando el sistema
1 se equivoca, si el sistema 2 está ocupado en tareas más complejas o saturado emocionalmente, disminuyendo su capacidad de atención, puede dejar que el sistema 1 tome la decisión basándose en un error de percepción, y en el buceo esto puede traer consecuencias graves.

El sistema 1 ofrece soluciones siempre en funcion de experiencias y resultados de acciones previas. Sino tiene información en una situación nueva, se inventa la posible solución porque no puede evitar ofrecer algo al sistema 2. Esta invención se basa en el principio de familiaridad, y cuando el sistema 1 se enfrenta a una situación que no ha visto antes siempre ofrece la solución que le resulta más familiar. Esto nos afecta a los buceadores en la medida, que durante nuestra formación debemos estar expuestos a las situaciones más variadas posibles y sus soluciones para crear esta impronta en el sistema 1, que deberá recordar cuando ofrezca una opción al sistema 2.

Por ejemplo, en IANTD los ejercicios de compartir aire siempre se hacen, desde el nivel inicial OWD, a una distancia de al menos 8 metros. Un buceador, simula quedarse sin aire y nada sin respirar y exhalando ligeramente la distancia hasta alcanzar al compañero, comenzando a compartir aire. La razón de este ejercicio, no es complicarle la vida a nuestros alumnos, sino más bien crear esa impronta en el sistema 1. De forma que en caso de sentir falta de aire súbitamente, reconozca que la acción adecuada es ir al compañero, ya que sabe por la experiencia del curso que puede nadar 8 metros y pedir aire sin problemas. La mayoría de agencias e instructores, realizan los ejercicios de falta de aire con un buceador enfrente del otro y a un metro de distancia. En la vida real, si esto sucede, el compañero no suele estar enfrente a un metro. Si por ejemplo, está a 5 metros, el sistema 1 puede decidir que es demasiada distancia, entrar en pánico y subir a superficie sin que el sistema 2 tenga ocasion de analizar la situación y proponer una acción distinta.

Hemos visto brevemente como funciona nuestro cerebro, y como toma decisiones. También los conflictos que se pueden producir en el proceso y su influencia en el buceo. Esto solo es una parte del proceso de entender el error humano y su influencia en los accidentes de buceo.

El segundo aspecto para entender el error humano es lo que se denomina consciencia situacional, que básicamente, es la percepción de nuestro entorno y la capacidad de anticipar las consecuencias para decidir nuestras acciones en consecuencia.

Esta percepción del entorno requiere atención que sabemos que es limitada, por tanto, cuánto más automatizadas estén nuestras acciones normales de buceo, más atención tendremos disponible para percibir cambios en el entorno. Esta automatización, se desarrolla durante los cursos de formación, donde se repiten ejercicios básicos hasta que se automatizan. Para desarrollar estos automatismos necesitaremos tiempo. ¿Qué ocurre entonces con un curso “express”?. Se puede acortar tiempo, si por ejemplo, el alumno lee los manuales por su cuenta y solo necesita aclaraciones de los aspectos que no ha entendido. Pero nunca se puede acortar tiempo en las prácticas, tanto de aguas confinadas como en aguas abiertas. La cuestion clave es, ¿cuántas repeticiones necesita una persona para automatizar un ejercicio?. Muchas organizaciones de buceo, establecen programas muy concretos con el número mínimo de repeticiones que un alumno debe realizar de cada ejercicio, como por ejemplo, el vaciado de la máscara para poder ser certificado. El resultado, es que los instructores interpretan estas repeticiones como el número “suficiente” de repeticiones para certificar a un alumno, y esa no es la idea.

Estudios realizados con militares midiendo el tiempo y errores en desmontar y montar un fusil de asalto demostraron, que una vez que el ejercicio le ha salido bien al alumno (con las repeticiones que haya necesitado) es el momento de continuar las repeticiones, lo que se denomina “sobre-aprendizaje”. Se considera que se deben hacer tantas repeticiones de más, como las que necesitó el alumno para realizar correctamente el ejercicio. Es decir, un alumno puede necesitar 5 repeticiones para hacer correctamente un vaciado de máscara, por tanto, debería hacer otras 5 más para afianzar el automatismo del ejercicio. Este tiempo extra de repeticiones, es el que se ve afectado en los cursos “express”, y por eso muchos buceadores certificados, al pasar un tiempo sin bucear, se ven tan torpes en ejercicios básicos. Simplemente, no los “sobre-aprendieron” adecuadamente.

La consciencia situacional o percepción del entorno, se puede entrenar. Al principio, los alumnos de buceo están muy pendientes de sí mismos, ya que no dominan adecuadamente las técnicas necesarias. Estas técnicas se aprenden principalmente en aguas confinadas, donde los alumnos pueden “sobre-aprender” las
técnicas en un ambiente controlado y que produce menos estrés (recordar que el estrés ocupa capacidad de atención). Por tanto, pasar un tiempo insuficiente en aguas confinadas conlleva más concentración en sí mismo al alumno y menos percepción del ambiente. En aguas abiertas, ya podemos concentrarnos en la percepción del entorno, como por ejemplo, la situación de mi compañero, presión de aire en el manómetro, profundidad, dirección, etc…

¿Cómo podemos entrenar estos aspectos en un curso de iniciación? La única forma es dando a los alumnos la capacidad de dirigir sus propias inmersiones, es decir, tomar sus propias decisiones educando su sistema 1 y sistema 2 para prestar atención a los aspectos del buceo.

En los cursos “express” es muy típico que los alumnos sigan como pollitos a su instructor sin pensar en donde están, a qué profundidad están, donde esta
su compañero, y solo miran el manómetro cuando el instructor les hace la señal…. Esto facilita el curso al instructor y ahorra tiempo para hacer los ejercicios, pero el resultado es que los alumnos no saben bucear de forma autónoma y buscan siempre un guía que los lleve a bucear.

Hay muchos “trucos·” para enseñar esta consciencia situacional, por ejemplo, preguntar cuánto aire creen que tienen antes de mirar el manómetro, dejarles guiar después de los ejercicios la parte de paseo de una inmersión, debriefings guiados repasando la inmersión y sus diferentes partes, etc…pero eso requiere tiempo y es lo que muchas veces los alumnos no tienen.

El siguiente aspecto que afecta al error humano es una buena comunicación. ¿Cuántas veces hemos asistido a problemas por malentendidos en el briefing o durante la inmersión al no entender las señales? Debemos hacer un esfuerzo en simplificar y estandarizar la comunicación. Mejorar este aspecto puede minimizar problemas debidos a error humano. En nuestros cursos de formación, debemos insistir en evaluar la comunicación entre compañeros de forma objetiva.

Formulario de Evaluacion del Alumno IANTD-1

Figura 1

En IANTD evaluamos en cada inmersión el rendimiento de los alumnos en todos los apartados de la hoja de evaluación (fig 1), de forma, que cada alumno para aprobar tiene que dominar cada área con un 8 sobre 10 puntos en el mínimo de inmersiones establecido por los estándares en cada curso. Si no lo logra, tiene que hacer inmersiones adicionales hasta obtener este mínimo en todos los aspectos, como control de flotabilidad, control de instrumentos, localización del compañero o instructor, comunicación efectiva, etc… Esto desarrolla habilidades que no se corresponden con ejercicios concretos como puede ser vaciar la máscara, pero que son igual de importantes para bucear con seguridad.

En resumen, para aumentar nuestra seguridad en el buceo, debemos asegurarnos de:

  • Estar en buenas condiciones médicas para bucear con los preceptivos reconocimientos médicos.
  • Dominar las técnicas de buceo por medio de cursos de calidad
  • Continuar practicando con frecuencia o realizar cursos de perfeccionamiento
  • Entender como funciona nuestro cerebro y admitir que podemos cometer errores por nuestra propia naturaleza
  • Seguir escrupulosamente los procedimientos de comprobación antes de bucear enseñados en los cursos
  • Mantener un nivel de atención en el entorno para podernos anticipar a posibles contingencias y entrenar esa percepción del medio o consciencia situacional con un instructor experimentado de vez en cuando
  • Asegurarnos de tener una comunicación eficiente con el compañero y resto de buceadores del grupo.
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